La solidaridad construye…

Seguramente en alguna ocasión nos hemos preguntado cómo ha logrado Hendrik Kelner el gran éxito que tiene como Master Blender, pero en principio, para los que se inician apenas en este fascinante mundo del tabaco vamos a decirles quién es él.

Henke es hijo de un holandés que llego a Republica Dominicana en 1933 para dedicarle su vida al tabaco y si, a una dominicana con ascendencia catalana  que siempre atendió  y cuidó de su familia, él nació y se crió en Santiago, ciudad que aprendió a querer desde muy temprano, fue educado con los valores tradicionales de la sociedad cibaeña  y siempre se ha sentido orgulloso de ser dominicano.

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Toda su familia trabajaba en el mundo del tabaco en diferentes países, alguien diría que era una familia poco creativa, todos hacían lo mismo y como si fuera una religión amaban el tabaco, transmitían su cultura tabacalera a sus hijos y competían entre si, sin la mas mínima tolerancia.

Sin embargo, su padre no quería que siguiera la tradición de la familia, que se viera involucrado en esa competencia, que por momentos era cruel y despiadada con la misma familia, por eso, al morir su padre contando solo con 17 años decidió seguir sus consejos y se dedicó a estudiar, graduándose de Ingeniero Industrial, pero al regresar al país con la intención de trillar un nuevo camino, su primer empleo fue en una compañía tabacalera.

En palabras de Kelner lo que más le apasiona es tratar de mantener la consistencia en el sabor e intensidad de cada puro ligando tabacos que cada año podrían ser diferentes. Aprender cada día, saber que mientras mas sabes sobre el tabaco mas te falta por conocer, que cada día podrías tener una nueva experiencia pero que nunca serás un experto, siempre serás un aficionado o un fanático del tabaco.

Sin embargo toda esta tradición y experiencia es sólo una parte, ya que su familia es el mayor pilar que sostiene todo este éxito, sus hijos Hendrik, Catherine, Mónika, Klass Peter y Marcos han seguido la tradición familiar, cada uno con sus habilidades y capacidades. Algunos han incursionado por corto tiempo, pues luego deciden ir en busca de sus metas, aunque el negocio del tabaco siempre está presente en sus vidas. El menor de sus hijos, Hendrik Alexander, aún está en la formación escolar.

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Confiesa que su empresa más importante es la que está en su hogar, donde florece el amor con cada saludo, beso o abrazo. Ellos son la base para cualquier proyecto, los que soportan una decisión o trabajo aún sin estar involucrados de manera laboral, simplemente con apoyar y dar soporte ante cualquier circunstancia. “Nadie logra el éxito solo, se debe formar un equipo al que hay que recompensar. No siempre de forma económica, sino que puede ser desde una felicitación personal hasta un reconocimiento más formal. Estoy más que convencido que parte de los logros que exhibo es el resultado de un trabajo en equipo con mi esposa, quien  me acompaña desde hace 26 años. Es una relación en la que siempre ha impregnado la unión, el compromiso de sinceridad y la responsabilidad de llevar educación y amor a nuestros hijos”, asegura.

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La familia como centro de la sociedad juega un papel importante en el desarrollo y crecimiento de sus miembros, tanto en lo personal como en lo profesional. Una expresión que siempre utiliza y le ha trasmitido a sus hijos es “la solidaridad construye, el ego destruye”, para que siempre sean humildes y puedan construir un ambiente favorable dentro de cualquier área que se desarrollen.

Con el ego se destruye y se van quedando solos, y si no es bien dirigido puede que no haya más crecimiento.

Como dice una frase por ahí “la unión de la familia no se mide por el número de miembros, sino por la comprensión que hay entre ellos” los Kelner son una muestra de que con respeto y lealtad, cada uno puede lograr sus sueños, sin olvidar el vínculo que los mantiene unidos.

Los consejos y los conocimientos transmitidos de padres a hijos, son los modelos que se necesitan para fortalecer la identidad y las habilidades básicas de comunicación y relación con la sociedad. Esa complicidad que hay en su mirada y en su forma de hablar, también es importante en el desarrollo de la personalidad de sus seres queridos.

 

 

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