A proposito de que los fumadores actualmente somos casi perseguidos, apestados y mal vistos (bueno, asi me lo hace ver el gobierno), vamos a reirnos de nosotros mismos con algunos chistes:
Llega un tontito a la tienda y pregunta:
¿Vende cigarros sueltos?
No, le responde el encargado.
El tontito regresa unos dias después y pregunta de nuevo:
¿Vende cigarros sueltos?
No, pero pronto voy a vender.
¡Ah, que bueno!”, responde el tontito y se va.
Regresa una semana después:
¿Ya tiene cigarros sueltos?
Sí, ¿cuántos quieres?
“Veinte.”
Un señor iba al funeral del hermano de un amigo.
Cuando llegó al funeral, todavía no empezaban
y el señor aprovechó para preguntarle a su amigo:
¿Cómo se murió tu hermano?
Tiró un cigarro por la azotea.
¿Y se murió por tirar un cigarro?
Es que se le olvidó soltar el cigarro.
Un tipo entra en la consulta del psiquiatra,
se sienta, y saca un cigarrillo,
lo deshace y se mete el tabaco en la nariz.
Al ver esto el medico le dice:
Veo que usted necesita mi ayuda.
Si gracias Doctor, ¿tendra un cerillo?
El doctor a su paciente:
Lo siento, le queda poco tiempo de vida,
tendrá usted que dejar el alcohol, el tabaco y el sexo.
¿Y así viviré más, doctor?
No, pero se le harán mas largos los días.
Estaba lloviendo muy fuerte y en una casa
la mujer necesitaba salir a comprar una jeringa y dice:
Que lata salir a comprar una simple jeringa con toda esta lluvia.
Entonces el marido responde:
No dejare que te mojes por tan poca cosa,
aprovecha y traeme cigarrillos.
El director general de un banco se preocupa por un joven director que,
después de almorzar, se empieza a ausentar al mediodía.
Llama al detective privado del banco y le ordena:
“Siga a Jimenez un día entero, no vaya a ser que ande en algo turbio”.
El investigador cumple con el cometido, vuelve e informa:
“Jimenez sale normalmente al mediodía,
toma su auto, va a su casa a almorzar,
luego le hace el amor a su mujer,
se fuma uno de sus excelentes puros y vuelve a trabajar”.
“Ah, bueno, menos mal, no hay nada malo en todo eso”.
“¿Puedo tutearlo, señor?”, pregunta el detective,
“¡Sí, cómo no!”, responde sorprendido el director,
“Repito: Jimenez sale normalmente al mediodía, toma tu auto,
va a tu casa a almorzar, luego le hace el amor a tu mujer,
se fuma uno de tus excelentes puros y vuelve a trabajar”.
Fin