¿Duros? ¿Secos?
Primera Parte
Primera Parte
Es común que cuando vamos a las tiendas especializadas de puros, al estar escogiendo tomamos un puro y nos parece “duro”, cuando comentamos esto con el dependiente (más que dependiente debe ser un asesor) generalmente nos responde que no esta “seco”, que simplemente está apretado y que es completamente fumable, pero ¿realmente se puede fumar-disfrutar? ¿está duro o seco?

Los puros deben ser conservados en condiciones de temperatura y humedad muy similares a los ambientes semitropicales como los del Valle de San Andrés o Cuba. La temperatura ideal es 21º-22º y 73%-75% de humedad, esto se logra con un buen humidor.
Si el puro está demasiado húmedo, es dificil de encender y fumarse, te cansa el esfuerzo de aspiración, al tacto es demasiado suave, cambia su agradable aroma por el característico olor a humedad y en ocasiones favorece al desarrollo de lasioderma, una plaga comunmente llamada “broca” por los orificios que hace. Por el contrario, si está seco, quema rápido, el humo es muy caliente y amargo, pierde su aroma, al tacto es duro por lo seco y se desbarata.

Como ven, no conservar los puros a los niveles de temperatura y humedad adecuados cambia sus características, dando como resultado otra cosa muy diferente a lo que concebimos con el placer de fumar puro.
Esperen la segunda parte de este tema…






