El acompañante perfecto…
Sucedió que un día “Aquel” pidió su acostumbrada taza de café express y su copa de cognac, mientras leía aquel libro. Servido estaba, cuando el dueño comentó:
-A eso le falta un purito, caballero.
-Gracias, pero no fumo.
-Pero si el puro no tiene nada que ver con el cigarro. Que es otra cosa.

Paladeó y disfrutó de tan agradables acompañantes. Aquel libro tenía que leerse bajo una atmósfera que lo hiciera casi inmortal. ¿Qué suena cursi? Claro, ¿Qué historia de amor no lo es?
Escrito por Matahari |
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