El puro y la música

Beethoven se inspiraba fumando puros…
Richard Wagner, al recibir unos habanos de obsequio, los agradeció así: Indiscutiblemente ayuda usted a mi ópera El Crepúsculo de los Dioses.
De igual forma, el músico finlandés, Jean Sibelius, confesó que había fumado habanos durante toda su vida.
Fumarse un puro, ritual que se acompaña de “amuletos”: un cortador, un sacabocados, una tijera, cenicero, humidor, portapuros.
Siempre podremos poseer más aditamentos relacionados con el placer de fumar, es lúdico. No digamos el probar distintos, tabacos, fortalezas, grosores, un mundo por experimentar. El fumador de puro, involucra sus sentidos: el gusto, el tacto, el olfato y sobre todo el deseo. Cuerpo y alma participan de dicha afición, el humo: aire que penetra y contamina con placer.






